sábado, 22 de abril de 2017

¿Os he hablado de mis "Distorsiones Cognitivas"?



¿Os he hablado de mis "Distorsiones Cognitivas"?

Poco a poco voy entendiendo algunos de mis desajustes sociales. He ido descubriendo que mi mente, a veces, me "engaña". A veces magnifica o malinterpreta la realidad social,  la distorsiona. Por este motivo decidí buscar respuestas, porque estas malinterpretaciones generaban conflictos desmesurados y me hacían meterme en un bucle de pensamientos negativos intensos de los que no podía desprenderme con facilidad.

¿Cuáles son las Distorsiones que he ido identificando?
Estas son algunas que he ido identificando: 
  • Puedo malinterpretar un tono de voz. Si alguien me habla en tono serio, puedo pensar que está enfadado y eso me desregula emocionalmente (ya lo he comentado en otras entradas del blog)
  • Lo mismo me pasa con algunas miradas o "no-miradas", con gestos.
  • Me cuesta trivializar las bromas. Me las tomo muy en serio y las interpreto en negativo. Pienso que están hechas para hacer daño, aunque me las diga una persona allegada.
Posiblemente tengo más distorsiones que todavía no he identificado, pero espero irlas descubriendo para aprender a manejarlas. 

¿Por qué distorsiono la realidad social?

Creo que empiezo a comprender lo que hace mi cerebro para crear esas distorsiones. Buscando información, creo que es una Pobre Coherencia Central "Social". 

Me explico. 
No, no es que tenga un pensamiento desorganizado, lo que me pasa es que solo me fijo en ciertos detalles y no en la globalidad, en el contexto y no identifico el sentido o significado social. 

Os pongo algún ejemplo. 
Hace apenas unos pocos años entendí las diferencias entre bromas y burlas. ¿Cómo? Preguntando. Me atreví a preguntar.  

Estaba en una reunión social con mi marido y tres amigos. Mi marido se estaba "mofando" de las series de televisión que le gustaba a una de nuestras amigas y yo sentí vergüenza ajena por ello. Según decía mi marido, eran series de "marujas" o algo así. Yo no entendía como ella no se molestaba. Si el comentario me lo hubiese hecho a mí y en público, con mas gente, me hubiese enfadado por siglos. Yo hubiese interpretado algo así: "como te gustan series de marujas, eres una maruja" (entendiendo el apelativo de "maruja" como persona simple y tonta). 

Yo miraba a la amiga, y me sorprendía ver que ella no se enfadaba e, incluso, estaba contenta. ¡¡¡¡¡¡No entendía nada!!!!! Así, que me dirigí a ella y le pregunté si no le molestaba el comentario de mi marido. Ella me dijo que no y me lo explicó de tal manera que es cómo si despertase de un sueño. 

Me dijo algo así: 
No me molesta lo que me acaba de decir tu marido porque: 
  • Le conozco desde hace varios años y durante todo este tiempo me ha demostrado que es "buena persona". Nunca me ha hecho nada para molestarme y no tendría sentido que lo hiciera ahora.
  • Además, fíjate dónde estamos: estamos en una cafetería para pasar un rato juntos, para pasarlo bien.
  • Las bromas son un "juego social" para pasarlo bien. El me "pincha" y a mi me gusta que me pinche porque luego le pincho yo a él y así nos reímos los dos...

Mi amiga me lo explicó a la perfección. Ese día entendí todo de repente, como si acabara de despertar de un sueño y, pensé "que pena no haberlo entendido antes, me hubiese evitado tantos enfados ridículos". 

Es cierto que mi mente sigue sintiéndolo, de primeras, como una ofensa y tiene que hacer un trabajo consciente de análisis de la realidad, pero ahora se que mi mente es la que distorsiona, magnifica y me lo hace pasar mal. Desde que se como funciona esto de las bromas, yo he empezado a reírme de mí y a trivializarlas... Ha sido un gran alivio.

¿Que hace mi cerebro en esa situación?

Se centra en un detalle: en lo que se dice (solo se centra en el "mensaje verbal"), pero no lo contextualiza. No me percaté de eso de la "historia de amistad" (alguien que te aprecia, no te diría cosas para hacer daño de forma intencionada. Sabes que alguien te aprecia cuando la experiencia con esa persona ha sido de afabilidad durante todo el tiempo que la conoces). Tampoco contextualizé el mensaje verbal en el lugar. No me fije que lo que se dijo, se hizo en un "contexto amigable", con un grupo de gente agradable, en un lugar donde se habla y se va a pasarlo bien.

Por otro lado, no le di sentido o simbolismo social. No había pensado que a la gente le gusta pincharse para pasarlo bien, que es un "juego social".  ¡¡¡¡Nunca se me ocurrió¡¡¡¡¡

Mi cerebro, pues, se queda fijado en la "literalidad" de lo que la otra persona dice, solo en sus palabras, y no infiere, no contextualiza ("lo que se dice, como se dice, dónde se dice, para que se dice".... ufffff¡¡¡¡)

Otro ejemplo de como mi cerebro distorsiona la realidad es cuando malinterpreto tonos de voz. Por ejemplo, a veces, mi marido me llama en un tono que yo interpreto imperativo y me enfada (antes me enfurecía), cuando en realidad, solamente, me está llamando y sin mala intención. Me percato de que no hay mala intención cuando, a posteriori, asocio su voz al contexto: me llamaba para que viera algo interesante, o para comentarme algo interesante, no para molestarme....

Y, os podría poner más ejemplos... ji ji ji. 

Ahora se que soy yo la que malinterpreta intenciones, por eso mis enfados han disminuido. No me siento mal al saber que SOY YO, que es MI CEREBRO el que a veces distorsiona la realidad... Lo bueno es que ahora lo estoy empezando a controlar, como John Nash aprendió a controlar sus alucinaciones. 


domingo, 16 de abril de 2017

"Ser Individual" en un mundo de "Personas-Borg".



Hace algún tiempo que pienso en mí como un ser "desconectado" de la colmena común, como un ser individual. Creo, siendo sincera conmigo misma, que no me he esforzado lo suficiente para pertenecer a la colmena. 

Pero, una reflexión: me pregunto si los integrantes de la colmena tienen que hacer esfuerzos para pertenecer a ella o simplemente pertenecen a ella sin más, sin pensar. 

A veces se me antoja imaginar que soy un ser aterrizado en un mundo lleno de Borg, esos personajes de la serie Stark Trek. Los Borg son unos seres que tienen sus mentes conectadas a una colmena, a una mente colectiva, controlada por la Reina Borg. 

Se me ocurre pensar, que igual que los Borg, las personas están interconectadas entre sí y que, de alguna manera más o menos inconsciente, se dejan llevar por los convencionalismos y exigencias sociales (controladas por la Reina Borg): 

Tener una "familia envidiable" es el objetivo principal de las mujeres-borg. Y, para ello, hay que pasar por una serie de fases:

Tener amigos --> Tener novio --> Tener marido --> Tener hijos --> Ser abuela. 

Todo lo demás, es secundario en la vida de las mujeres-borg.

Y, que pasa, cuando naces "desconectada" y no sientes los convencionalismos sociales y no puedes compartir sus intereses, ni expectativas, ni deseos.

Que pasa cuando solo piensas en ti misma, y esos deseos personales no constituyen los esperados por la tribu borg. Que pasa cuando no tienes una mente colmena. 

Al principio, te dejas llevar por las exigencias de la colmena, pero llega un momento en el que tienes que escoger: dejarse llevar por la mente individual o por la mente colmena. Si te dejas llevar por la mente individual te tildarán de egoísta, de "poca mujer", de "mala mujer" y otros apelativos. Hay que ser muy fuerte para enfrentarse a la Reina Borg y decidir ser uno mismo. Si escoges seguir las expectativas de la mente colectiva, entonces te espera la medicación para adormecerte y no hacerte pensar. Te asimilarán a su especie.

.... Qué decides...


sábado, 8 de abril de 2017

Redefiniendo el sentido de la "Amistad"


A mis casi cincuenta años, me pongo a pensar en el sentido de la "amistad" y me doy cuenta que, en realidad, nunca he tenido amigos, esos amigos "íntimos" que se buscan no solo para pasarlo bien, sino para comentar trivialidades, para compartir preocupaciones, para .. no se muy bien para qué. 

Me pongo a pensar y la verdad, se me hace difícil entender el "sentido de la amistad"... Qué es lo que une a las personas que les hace sentir la necesidad de volver a encontrarse y compartir momentos juntos. 

Y... que me pasa a mí que no he conseguido intimar con nadie. Realmente, a estas alturas, reconozco no haber tenido amigos. Lo que he llegado a tener son conocidos: amigos de mi marido, personas con las que comparto algún interés en común, pero sin trascender en una amistad, personas hacia las que siento respecto, admiración pero con las que tampoco he llegado a intimar profundamente. 

A mi edad, pienso que ya no necesito amigos y que no necesito obligarme a "tener amigos". Realmente, no siento la necesidad de tener amigos.

"Quedan para pasarlo bien juntos, para reírse": eso para mí es muy relativo pues sus conversaciones vacías me generan una sensación de vacío, de pérdida de tiempo. No conecto con sus formas de diversión.

"Quedan para verse", para "ponerse al día" sobre el estado vital de cada uno. Eso para mí tampoco tiene sentido. Realmente no siento la necesidad de "saber" sobre la vida del otro y... hablar sobre mí... no me gusta hablar de mis cosas a personas que realmente sienten poco interés por mis cosas. Siento que en esas situaciones, la gente te pregunta por compromiso para luego poder hablar de si mismos... Yo no me siento bien en esas situaciones.

"Quedan para compartir preocupaciones". Al respecto, es más fácil que yo acuda a hablar con alguien que tiene preocupaciones ("Soy una gran escuchadora"), pero es muy poco probable que yo busque a alguien para hablar de mis preocupaciones. Eso no me sale con facilidad y lo compenso escribiendo. Mi blog es mi amiga, mi mejor amiga, esa amiga que me escucha cuando lo necesito. Me descargo en el "mundo mariposa" y no necesito de nadie más.

Lo que ellos llaman "amistad" son relaciones volátiles que están como dejan de estar, no se muy bien porqué. ¿Se cansan unos de otros?, ¿dejan de necesitarse?, ¿dejan de ser importantes unos a otros?, ¿encuentran otros más interesantes?... La amistad supone la imprevisibilidad y ellos lo llevan bien. Yo lo llevo fatal.

Yo, ya no siento la necesidad de tener amigos, esos amigos que vienen y se van... Me quedo con el mundo mariposa, con mi blog.

Hace un tiempo una "amiga" me dijo en un encuentro trivial algo así: "hoy es domingo y no voy a hablar de trabajo"... fue como un tortazo. En ese momento me percaté que siempre tendía a dirigir la conversación a mis temas de interés que coinciden con mi trabajo. Cuando me dijo eso, pensé: "¿y, de qué voy a hablar?" y callé y lloré por dentro. Les veía a ella y a los demás reír por cosas que no me hacían reír, hablar de cosas triviales que me parecían tontas y en ese momento pensé, con todo el dolor del mundo, que me desengañara que yo no iba a tener amigos, que yo no iba a disfrutar con gente en la forma convencional que lo hace la gente convencional... Ese día supuso un "despertar", un despertar con un tortazo vital.

Entonces, "¿Qué es la amistad?". Desde mi punto de vista es un convencionalismo social, es una obligación para no desentonar, es una incertidumbre, es la superficialidad, es humo. 

La verdad, ya no siento la necesidad de tener amigos, ni quiero ser la amiga "escuchadora" de nadie. Yo y mis proyectos individuales... no necesito más. Hay personas que interpretarán tristeza en estas palabras, otras interpretarán liberación.


domingo, 26 de marzo de 2017

Ver y oír no lleva a saber


Yo pensaba que veía, que escuchaba, que leía bien y si.. no tengo ningún problema sensorial. Mis órganos sensoriales funcionan bien, pero descubro a modo de bofetón de la vida que el oír, escuchar, leer, ver, no lleva a saber. Los órganos sensoriales pueden funcionar bien, pero algo pasa en otros niveles más complejos que no me permiten interpretar bien lo que veo, lo que escucho, lo que leo, lo que percibo.

Veo, pero no interpreto bien los estímulos sociales. Una cara, una mirada, una "no mirada", una actitud gestual las puedo malinterpretar. Una cara seria me descoloca, una mirada neutra me crea tensión, una "no mirada" me produce incertidumbre. 

Oigo y escucho, pero no interpreto bien los estímulos auditivos sociales. Un tono de voz lo magnifico en negativo, lo malinterpreto. Así, un tono de ayuda lo interpreto como una intromisión, un tono de llamada lo interpreto como una imposición, un tono de sugerencia lo interpreto como una crítica.

Mis sentidos están estrechamente ligados con las emociones. Mis ojos, mis oídos no solo ven, sino que sienten y sienten con tal intensidad que me abruma. 

Ahora entiendo mis estados de enfado eterno. Siempre he estado enfadada con la gente, con el mundo, con la vida. Siempre he vivido en un estado de alerta por la imprevisibilidad social que me ha llevado a un desgaste emocional ya casi sin retorno. ¿Cómo interpretar a los demás? Cómo se hace.. ¿Cómo saber, cómo interpretar sus gestos, sus voces, sus actos, sus escritos, sus comentarios?..

No siempre son ellos los malos, he podido comprobar que puedo interpretar mala intención dónde no la hay y eso me genera bloqueos y colapsos intensos que degeneran en dolores de cabeza intensos.

Es una sensación extraña, es como realmente ser un extraterrestre. Se que es un símil muy utilizado, pero me siento así... Me dicen que soy "altamente funcional", pero esa funcionalidad no me garantiza leer las mentes, interpretar las intenciones y siempre estaré a la defensiva como un león al acecho de su presa... no por temor, si no por desconfianza, porque lo que no se interpreta bien genera incertidumbre. 

Yo no tengo un problema de anticipación ambiental como se atribuye al autismo (a los cambios de ruta, de lugares, de casa, etc.), yo tengo un gran problema de anticipación social.


sábado, 25 de marzo de 2017

Un mundo feliz


Necesito encontrar ese mundo feliz en el que me pueda levantar por las mañanas saboreando la luz temprana en mi cara, en el que pueda disfrutar de un transcurrir sereno del día, de las sensaciones, de la intensidad de mis pensamientos, de la armonía, del silencio.

Necesito encontrar ese mundo feliz en el que no sienta la tensión de levantarme cada mañana. En el que no tenga que seguir aguantando las nauseas, las lipotimias, las palpitaciones desde que salgo por las mañanas hasta que llego a casa por la noche... un día, otro día, otro día, el siguiente, el siguiente del siguiente. Así todos los días...

Necesito encontrar ese mundo feliz en el que no tenga que hacer esfuerzos pensados y constantes para interpretar a la gente, para ajustarme a ellos, para no molestarles.. Es tan agotador que ya no tengo fuerzas... Se van, se me han ido.. ya casi no quedan...

Casi cincuenta años viviendo en la imprevisibilidad, aguantando la tensión de vivir, procurando perfeccionar la simulación de "persona común" para que los comunes estén bien a mi lado. Creo, sinceramente, que a estas alturas me merezco descansar. 

Tienes que salir de la "Zona de Confort", tienes que enfrentarte al mundo ("al maldito mundo común que no entiendo, ni probablemente entenderé nunca")... ¡¡¡hasta cuando!!, ¿hasta cuándo?

Cuando serán ellos los que se pongan en mi lugar, me interpreten, se ajusten a mí, me hagan sentir bien... A veces pienso que es como el agua y el aceite: podemos estar juntos, pero no podemos encontrarnos, como mucho tolerarnos.

Necesito descansar y encontrar "mi mundo feliz". A veces, siento que el único momento de liberación de vivir así es la muerte, pero no quiero morir.

Necesito encontrar ese mundo feliz en el que... no sienta bloqueos, colapsos y pueda bailar al viento, como mis hadas que pintaba de cuando pequeña...


martes, 21 de marzo de 2017

En camino de la "Reconciliación"



Tenía mi pasado encerrado con mil llaves en la memoria, tal vez, para camuflar o ocultar, o olvidar el dolor de aquella infancia triste (y adolescencia y juventud y adultez ...) 

Tengo que decir que nadie me hizo daño a propósito. De hecho, era una niña aceptada y por ser poco peligrosa nunca me metí en ningún conflicto. La verdad es que quitando el bulling recibido en el instituto por una colla de chicos estúpidos, las personas no se han metido conmigo para hacerme daño a propósito. Incluso, mis primeros novietes, que yo acababa dejando pues no sabía "qué hacer con ellos", procuraron no hacerme daño. 

La verdad es que pensando sobre mi vida pasada, en realidad, no recuerdo que nadie en concreto me rechazara, me humillara, se burlase de mí de forma suficientemente significativa como para provocar el dolor y la soledad que sentía. Este dolor era interno, generado por mí, algo dentro de mí lo generaba.  Algo pasaba en mí que no me hacía estar bien, algo tan doloroso que acompañaba pensamientos negros, muy negros. Algo pasaba en mí, algo tan difícil de comprender y explicar que me impedía (y, me sigue impidiendo) "conectar" e "intimar" de forma profunda con los demás... 

He sido excluída, si; pero siendo honesta, tengo que decir que, en realidad, era yo la que no sabía cómo incluirme y cuando los demás hacían intentos por acercarse yo no sabía qué hacer y me alejaba. En realidad, era yo misma quien se excluía, no por no querer incluirme, sino por no saber. 

Era yo... algo pasaba en mí. No, no era algo que los demás me hicieran a mí.. Siempre lo tuve muy claro. Nunca culpabilicé a los demás. Incluso, algunos han intentado ayudarme, pero yo no he sabido recoger esa ayuda. Todavía recuerdo cuando venían a buscarme a jugar a casa y yo les rechazaba. Naturalmente, acabaron cansándose de mis negativas y me dejaron olvidada... en realidad, yo misma hice que se olvidaran de mí.

Algo pasa en mí: algún circuito en mi cerebro está estropeado o algún interruptor está apagado o desconectado, no se... Algo en mi cerebro me impide relacionarme de forma fluida con los demás... 

Mi "interruptor social" no funcionaba, y sigue sin funcionar bien. Nadie tiene la culpa de ello: ni yo, ni los demás y resulta tedioso  buscar responsables. Es algo absurdo y poco constructivo, pues no lleva a nada. Lo más importante es que ya no me culpo a mí misma.

Ahora sé que algún "interruptor social" está algo escacharrado en mí; así que procuro buscar otras vías, encender otros interruptores alternativos y, con este propósito, estoy investigando, probando nuevos caminos. Ahora ya no me siento culpable. Sé que mi forma de relacionarme no es la convencional y sé que tampoco puedo imponerla a los demás. Creo que se trata de llegar a pactos y consensos equilibrados... En eso estoy.

No negaré que, de vez en cuando, me produce tristeza pensar en mi triste pasado, pero esa pena ya no es dolor, sino una especie de melancolía...


Todavía me quedan ganas de llorar,
de llorarte.

Recuerdos de tierra mojada
... de charcos pisoteados
... de rincones escondidos.
.. de escaleras infinitas.
.. de muñecas guardadas, sin estrenar.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Me gusta la soledad, pero no sentirme sola.



No se porqué hoy me invaden sensaciones pasadas. Aquella sensación de soledad absoluta, de estar rodeada de gente, de ruido, de movimiento a mi alrededor y sentirme sola, completamente sola. 

Bueno... si. Este mismo fin de semana, incluso con conocidos que conocen mi condición, me volvió a invadir esa sensación de soledad profunda y dolorosa. Después de la cena me fui a casa entre triste y enfadada. El trayecto hasta casa fue de silencio y dolor. Mi marido me preguntó si estaba enfadada y yo le dije que no, pero en realidad estaba enfadada conmigo, con mi condición, con ellos, con él, con el mundo. Al llegar a casa me enrosqué en la manta a "llorar por dentro".

Han sido muchos años, demasiados años viviendo en la más absoluta soledad, en una soledad de la que nadie se percataba. De niña, a veces, lazaba mensajes sutiles de ayuda, de socorro al mundo, como dibujos que dejaba a propósito en la silla del salón esperando que alguien los viera y pudiera interpretar mi soledad, mi vulnerabilidad, mi dolor. Dibujaba hadas al viento... Cuando me levantaba, lo primero que hacía era ver si alguien los había cogido, pero esos dibujos siempre permanecían en el mismo lugar donde y como los había dejado: nadie los había tocado, mirado, sentido.

Siempre esperé que los demás supieran de mi dolor, que por alguna especie de telepatía mágica me interpretaran y me acogieran, pero nunca fue así... Era una niña buena y dócil. Y sigo siendo una persona buena y dócil... manejable y poco peligrosa. Mi cáscara es de estabilidad, de control, pero sigo sintiendo ese pozo oscuro y frío estando con gente, incluso, con gente que me conoce... Siento que siempre será así.

No puedo echar la culpa a nadie, pues mis señales de alerta han sido y son muy, muy sutiles.. yo diría que invisibles. 

Ese sentimiento de soledad todavía perdura. En las conversaciones de grupo termino aislada e incluso, acaban dándome la espalda físicamente cuando hablan entre ellos. Ellos no lo hacen con maldad.. lo se: simplemente no se percatan de que existo porque yo no hago nada para existir. No puedo echar la culpa a nadie porque no puedo exigir que el mundo ruede sobre mí... ellos necesitan hablar de sus cosas a las que yo no puedo acceder. Es como si hablaran en un idioma desconocido para mí. Ellos se entienden y yo no puedo conectar con ellos... No puedo echar la culpa a nadie.

Soy "altamente funcional" porque tengo un trabajo en el que tengo cierto éxito, pero fuera de ese ámbito en el que me manejo con cierta soltura (a nivel técnico), sigo siendo el fantasma que he sido siempre. 

Se que va a ser así por siempre...y esa sensación de soledad es tan amarga que decido no relacionarme más allá de lo imprescindible. Para mi quedar con gente tiene que tener un propósito definido: por trabajo, por que me necesitan... un porqué al que yo pueda dar sentido y tenga alguna utilidad. 

No quiero volver a sentir ese sentimiento de soledad, de vacío, de nada... de Soledad estando con gente, incluso, con gente conocida a la que aprecio...

Siempre será así